
(Foto : elperiodico.es)
Un mes después mi petición ha sido escuchada, por fín han echado a Bernd Schuster del banquillo del Real Madrid. ¿O mejor habría que decir que se ha auto-echado?.
Las declaraciones que hizo después de la derrota del pasado domingo frente al Sevilla y refiriéndose al partido del próximo fin de semana en el Camp Nou, fueron un suicidio público:
“Me preocupa menos que cualquier otro partido. Ahora no es posible ganar allí. El Barcelona está muy bien, arrasando. Vamos a intentar, tal y como estamos, hacer un buen papel. De más no se puede hablar ahora”.
Esto, evidentemente, hizo un gran daño en la sensibilidad de todos los madridistas, ya que ninguno puede aceptar que su entrenador diga que no van intentar ganar en Barcelona, pese a que el equipo esté en cuadro y a que el equipo Culé esté desarrollando un futbol excepcional.
Poco después apareció Raúl González en rueda de prensa intentando quitar hierro al asunto y diciendo que el entenador les había dicho que si podían ganar en Barcelona, pero era inutil, el daño ya estaba hecho.
El Presidente del Club herido en el amor própio después de escuchar las declaraciones de Schuster le llamó por teléfono y le pidió que se ratificara en sus palabras, y el alemán se ratificó. La reacción fué inmediata: la destitución.
Lo extraño de todo esto es la rapidez con la que se ha encontrado al sustituto en el banquillo (Juande Ramos), todo hace indicar que Schuster sabía que había contactos con el de Ciudad Real y decidió inmolarse en público para otorgarle una razón de peso a la directiva para poder despedirle con motivos.
Sea como sea, desprenderse de Schuster es lo mejor que le podía pasar al equipo blanco por estas razones:
- Pasaba ámpliamente de todo y ya no entrenaba.
- Últimamente no asistía a algunos entrenamientos y enviaba a su segundo a las sesiones.
- Cuando había problemas durante los partidos, permanecía en el banquillo sin aportar soluciones.
- No creía en la cantera.
- No contaba con la confianza de la plantilla ni de la directiva.
- Y lo más importante: no contaba con la simpatía de la afición.
Creo que Juande puede hacer un buen trabajo anímico con un equipo hundido, es un gran profesional que cuida todos los detalles dentro y fuera del terreno de juego. Habrá que confiar en él, no queda otra.
Lo único que falta para enderezar el rumbo madridista sería que dimitieran el Presidente y el Director Deportivo, que son tan culpables como el entrenador de la actual crisis blanca. Le pediré este deseo a los Reyes Magos, pero la verdad es que no tengo mucha confianza en que se cumpla…